Cabindamérica

Número 2 - Febrero 2004 - CABINDA MAILING SERVICE (CMS)

Boletín Informativo de la ALTA COMISIÓN DE LA REPÚBLICA DE CABINDA

en la República Argentina

Informative Bulletin of the CABINDA HIGH COMMISSION OFFICE to Argentina

Alto Comisionado de la República de Cabinda en la República Argentina - High Commissioner-:

Prof. Aníbal Gotelli

Presidente de la Fundación C.I.D.E.C.

la alta comisión de la república de cabinda en la república argentina (cabinda high commission office) fue establecida el 14 de enero de 2004 por resolución de s.e. el señor presidente de la republica de cabinda y de todos los cabindas

INFORME SOBRE DERECHOS HUMANOS

EN CABINDA

AÑO 2003

INFORME SOBRE DERECHOS HUMANOS

CABINDA 2003

Autores del Informe:

Padre Jorge Casimiro Congo (PhD), Párroco de la Parroquia de la Inmaculada Concepción, Cabinda, Docente universitario, Universidad Lusíada, Cabinda; Manuel Da Costa, Periodista, Corresponsal de la Voz de América en Cabinda; Padre Raúl Tati (PhD), Vicario General de la Diócesis de Cabinda, Rector del Seminario Mayor de Cabinda, Docente universitario, Universidad Católica de Angola; Agostinho Chicaia, Funcionario, Investigador; Francisco Luemba, Abogado, Docente universitario, Universidad de Lusíada, Cabinda; Coordinación y Edición: Rafael Marques, Periodista

Reconocimiento.

La elaboración de este Informe se debe -fundamentalmente- al coraje de los testigos, víctimas, familiares, un sinnúmero de aldeanos y de entidades religiosas, que no dudaron en denunciar los abusos contra los Derechos Humanos en Cabinda. Al ayudar de este modo, dichas personas corren riesgos mayores. Nuestra admiración y reconocimiento por tanta determinación y coraje, sin lo cual este trabajo no habría sido posible.

En función de las manifiestas consecuencias políticas y de preferencia al silencio a que se remiten las instituciones dedicadas a la investigación de los abusos contra los Derechos Humanos, en el caso de Cabinda, asumimos, a título individual y de forma solidaria, la entera responsabilidad por las investigaciones presentadas en este Informe.

Los autores manifiestan su profunda gratitud al apoyo moral y material prestado por la Open Society Iniciative for Southern Africa, en la realización del presente Informe.

Prefacio.

Diecinueve años ya pasaron desde que me fue asignado por la Santa Sede el cuidado pastoral de esta región de Cabinda, erigida como Diócesis el 1 de octubre de 1984. Mis más de cuarenta años de vida sacerdotal los pasé siempre en Cabinda. Aquí asistí a la finalización de la guerra colonial y desde el Alto Mayombe donde fui misionero, acompañé de cerca las acciones de la guerrilla llevadas a cabo por el MPLA. Pese a la intensidad de los ataques de la guerrilla y de la complicidad activa de las poblaciones, no guardo en la memoria ninguna eventual acción de represalia que haya llevado a cabo o crímenes de guerra cometidos contra civiles por parte del ejercito portugués.

Después de una descolonización desastrosa, en 1975 Cabinda conocía otra guerra más larga, más feroz y desastrosa en relación a la primera. En poco tiempo, el número de víctimas superaba a los catorce años de guerra anti-colonial en esta región. Sembróse el dolor y el luto por todas partes y las poblaciones comenzaron a partir en masa hacia el exilio en los países limítrofes. Los sacerdotes de Cabinda acompañaron a su pueblo al exilio. Apenas quedamos dos sacerdotes dentro de Cabinda. Aquí asistimos durante varios años a los fusilamientos, destierros (para Bentiaba y Quibala) y detenciones arbitrarias contra supuestos activistas del FLEC.

A la altura en que asumía esta Diócesis (1984) renacía la esperanza con el regreso de los exilados. En ese tiempo me fue asignada por la Santa Sede la tarea de repatriar a Cabinda a los sacerdotes que se habían ido al exilio, ya que sus vidas no correrían -al parecer- peligro alguno. Dicha misión la cumplí, a pesar de las incomprensiones.

Infelizmente, la situación política en la República de Cabinda evolucionó negativamente en los últimos años. La lógica de la guerra predomina como solución del llamado "caso Cabinda". En defensa de las ovejas que me fueron confiadas, levanté siempre la voz para una solución pacífica del problema en la base del diálogo franco y abierto. Hice varias diligencias junto a las autoridades políticas angoleñas hasta el más alto nivel y junto a los líderes del FLEC, denunciando la insensatez de esa guerra y del rosario de los innumerables sufrimientos que va dejando entre las poblaciones. Pero fue en vano. Con mucha tristeza en el corazón, y casi sin poder creerlo, asistí el 10 de octubre de 2002 al inicio de la ofensiva de gran envergadura denominada "Operaçao Cobra e Vassoura" que acaba ya de cumplir un año. Los resultados de dicha ofensiva están a la vista de todos y pueden ser resumidos en una sola expresión: violación sistemática de los Derechos Humanos y crímenes de lesa humanidad, conforme a los casos apuntados en el presente Informe.

Teniendo en cuenta lo expuesto y para que el mundo sepa la verdad, como Obispo y como hombre de paz, me acerco a los hombres de buena voluntad y a los activistas de los Derechos Humanos para implorar justicia en nombre de las víctimas inocentes de este conflicto y que la Comunidad Internacional haga uso de los instrumentos diplomáticos y judiciales para responsabiliza a los protagonistas de esos actos y para poder dar fin a tanto sufrimiento humano en Cabinda.

Cabinda, Palacio Episcopal, 15 de octubre de 2003

+ Paulino Fernandes Madeca, Obispo de Cabinda.

 

CONTEXTO.

Cabinda tiene 12.283 kilómetros cuadrados. Comparte fronteras, al oeste, con el Océano Atlántico; con la República del Congo al norte, y con la República Democrática del Congo al sur y al este. Una pequeña faja del territorio de la RDC, en el margen norte del Río Congo, separa Cabinda de la Provincia de Zaire. Gran parte de la extensión territorial de Cabinda se encuentra cubierta por la floresta del Mayombe. La mayoría de la población sobrevive a través de la agricultura de subsistencia, la caza y la pesca. La explotación de madera también es una fuente de sustento para algunas poblaciones.

En la costa de Cabinda, están localizados algunos de los pozos petroleros más productivos del mundo. La región produce actualmente más de 970.000 barriles de petróleo por día, generando más del 70% de los beneficios que Angola obtiene de la industria del petróleo.

La población de Cabinda está oficialmente estimada en cerca de 800.000 habitantes.

El 1 de febrero de 1885, el Tratado de Simulambuco, firmado entre las Autoridades Tradicionales locales y la Corona Portuguesa, por primera vez reconocía a las poblaciones de la región como entidades políticas. El Tratado garantizaba la protección de Portugal sobre las poblaciones de la región, como medida contra la expansión colonial del rey Leopoldo II de Bélgica, en el Congo.

Por esa altura, Portugal ya había establecido localidades coloniales en la costa, entre los ríos Congo y Cunene. Como continuación de la Conferencia de Berlín, en 1885, esas localidades coloniales fueron consolidados en la colonia de Angola, que eventualmente creció hasta incorporar el área contigua que hoy compone 17 de las 18 provincias de Angola. Inicialmente, Cabinda fue administrada separadamente de Angola, como protectorado y no como colonia.

A partir de los años treinta, el dictador portugués Oliveira Salazar, pasó a ejercer mayor control sobre las posesiones de ultramar. Portugal declaró Angola como provincia ultramarina y Cabinda pasó a ser administrada por la misma estructura que Angola.

En los años 60, cuando los otros países coloniales se preparaban para conceder independencia a sus colonias, Portugal demostró lo contrario. Esa actitud estimuló el surgimiento de movimientos para la independencia de las colonias portuguesas por la vía armada. En cuanto FNLA, MPLA y UNITA luchaban por Angola, el FLEC se levantó en armas para lograr la independencia de Cabinda.

El cambio de régimen en Portugal, en abril de 1974, aceleró el curso para la independencia de las colonias. El gobierno portugués se embarcó en negociaciones con el FNLA, MPLA y UNITA, pero no con el FLEC. El MPLA, al tomar el poder y al celebrar la independencia el 11 de noviembre de 1975, extendió su control sobre Cabinda.

Desde entonces, Cabinda viene siendo administrada como una Provincia de Angola. La actual constitución angoleña no permite la elección de gobernadores, administradores y estructuras al nivel provincial o local.

Desde 1975 el FLEC, inicialmente con el apoyo de Mobutu Sese Seko, viene luchando por la independencia de Cabinda. En varias ocasiones, controló partes significativas del interior de la República de Cabinda, en cuanto las tropas cubanas, en apoyo de las fuerzas gubernamentales angoleñas, protegían las instalaciones petrolíferas de la costa. En 1992, el FLEC promovió el boicot de las primeras y únicas elecciones multipartidarias en Angola. La mayoría de los cabindas no votó.

Hasta 2002, el gobierno angoleño viene concentrando sus esfuerzos en derrotar la rebelión armada de UNITA. Con la muerte del líder de UNITA, Jonas Savimbi, el 22 de febrero de 2002, y luego del consecuente Memorando de Entendimiento entre el gobierno de Angola y UNITA, unidades militares de las Fuerzas Armadas de Angola FAA, antiguamente encargadas de luchar contra las fuerzas de Savimbi, fueron transferidas a Cabinda. Se registró un movimiento de 30.000 soldados hacia la República de Cabinda. 

La intensificación de las acciones militares fue acompañada de una onda de abusos contra los Derechos Humanos, documentados por primera vez en el Informe "TERROR EN CABINDA", publicado en diciembre de 2002. Conforme indicación del presente Informe, tales abusos vienen siendo practicados, en forma continua, también durante todo el año 2003. A pesar de que las FAA vienen destruyendo la mayoría de las estructuras de comando del FLEC, todavía persisten bolsas de guerrilla en las regiones de la densa selva de Cabinda.

Conversaciones entre el Gobierno angoleño y los líderes de varias facciones del FLEC vienen siendo bastante limitadas, clandestinas y sin resultados tangibles. No se han registrado iniciativas de diálogo entre el Gobierno de Angola y los sectores civiles de Cabinda, que son las principales víctimas de la guerra.

INTRODUCCIÓN

Han pasado 11 meses, desde la publicación del Informe "TERROR EN CABINDA", un dossier detallado sobre los abusos contra los Derechos Humanos cometidos durante el conflicto militar en la región. Los abusos ocurrieron, en su mayoría, en un período de escalada militar entre las FAA y guerrilleros del Frente de Liberación del Estado de Cabinda -FLEC-, teniendo en cuenta el destacamento, en la región, durante el segundo semestre de 2003, de una fuerza armada estimada en 30.000 soldados de las FAA.

El presente Informe demuestra que 2003 ha sido un año de terror y miseria para las poblaciones civiles en Cabinda. La región permanece, de hecho, bajo administración militar con campamentos de las FAA cada dos o tres kilómetros a lo largo de las principales vías de comunicación, a lo largo de toda la extensión de Cabinda. Soldados de las FAA, vestidos de civil, pero armados, son vistos circulando por días vías de comunicación. La actual campaña militar, que ya lleva un poco más de un año, no alcanzó -por cierto- sus objetivos de pacificar Cabinda. A pesar de la destrucción de las estructuras de comando y de la organización militar del FLEC, pequeñas bolsas de resistencia de guerrilleros permanecen activas en la selva de Mayombe.

Testimonios recogidos a lo largo de este año indican poco respeto por los Derechos Humanos. Ejecuciones sumarias, abusos sexuales, tortura y detenciones ilegales continúan siendo la norma. Los aldeanos vienen siendo intimidados por los soldados de las FAA. Como resultado, varios aldeanos temen dedicarse a sus habituales tareas de labranza, caza o pesca, que tradicionalmente constituyen su único medio de sustento. Como consecuencia, hay hambre en una región que es vastamente fértil.

Más preocupante todavía son los innumerables testimonios que dan cuenta del uso, por las FAA de civiles como "guías" en operaciones militares. Esos individuos son apresados y ordenados a mostrar eventuales bases o escondites del FLEC. Más allá de violar los derechos de los ciudadanos civiles, que niegan cualquier relación con el FLEC, dicha táctica se asemeja a la división entre las comunidades locales, creando la impresión de que los individuos forzados a servir de "guías" son colaboradores de las FAA. Además, exponen a los civiles como escudos humanos en tales operaciones militares.

La mayoría de los abusos documentados en este Informe fueron cometidos por soldados de las FAA. Eso refleja la realidad en términos de fuerzas militares en Cabinda, con la capacidad de FLEC prácticamente destruida. De cualquier modo, la guerra continua, con los civiles como víctimas principales. La experiencia del año pasado demuestra la futilidad de la estrategia de resolver el problema de Cabinda por la vía militar. Por esta razón apelamos al Gobierno de Angola y a líderes de FLEC, a que cesen inmediatamente sus ataques contra los civiles y, de igual modo, a cesar las hostilidades y a trabajar con vistas a la resolución pacífica e inclusiva del conflicto en Cabinda.

RECOMENDACIONES.

A las Fuerzas Armadas Angoleñas:

1) A desistir inmediatamente todas las acciones que violan los derechos de los civiles, tales como:

Asesinato,Tortura, Golpes y Maltratos,

Abusos sexuales, de las que son víctimas las niñas de más tierna edad,

Uniones maritales forzadas, contra la voluntad de las mujeres,

Detenciones extra-judiciales,

Robo de dinero y otros bienes de la población,

Prohibición e intimidación de civiles en la realización de sus actividades esenciales de subsistencia como agricultura, caza y pesca,

Uso forzado de los civiles como "guías", durante las operaciones militares.

2) A liberar, inmediatamente, todos los civiles actualmente cautivos de forma ilegal o a entregarlos a las autoridades civiles para su juzgamiento de acuerdo con las leyes civiles.

3) A retirar sus posiciones militares ubicadas dentro de las poblaciones donde ocupan casas de civiles.

4) A asegurar que los soldados estén debidamente uniformados cuando se encuentran armados, circulando entre la población civil.

5) A iniciar una investigación interna sobre los abusos cometidos por soldados de las FAA y a tomar acciones firmes y punitivas contra los oficiales y soldados que fueran hallados responsables de tales abusos.

Al Gobierno de la República de Angola:

1) A ordenar el cese del fuego de inmediato en Cabinda y a crear un clima de seguridad conducente al diálogo.

2) A embarcarse, de forma seria y transparente, en el diálogo con los líderes del FLEC y los líderes civiles en Cabinda.

3) A apoyar a las FAA y a la Asamblea Nacional en el sentido de que investiguen los abusos contra los Derechos Humanos en Cabinda.

 

A la Asamblea Nacional de la República de Angola:

A iniciar una investigación pública sobre los abusos de los Derechos Humanos en Cabinda, permitiendo la participación de reconocidos investigadores independientes e internacionales.

 

A los líderes de FLEC (República de Cabinda):

1) A ordenar inmediatamente el cese del fuego en Cabinda, a modo de contribución para la creación de un clima de seguridad conducente al diálogo.

2) A embarcarse, de forma seria y transparente, en el diálogo con el Gobierno de Angola y los líderes civiles de Cabinda.

3) A respetar el deseo de paz del pueblo de Cabinda.

A la Comunidad Internacional:

1) A contribuir al establecimiento de una comisión de investigación a las denuncias de violaciones sistemáticas de los Derechos Humanos en Cabinda.

2) A quebrar el silencio sobre la continuación del conflicto y de los abusos sistemáticos de los Derechos Humanos en Cabinda.

EJECUCIONES SUMARIAS Y ASESINATOS.

3 de octubre de 2003 - Militares de las FAA mataron dos ciudadanos del Congo Democrático que pescaban en el Río Chiloango, junto a la frontera con la RDC, en las márgenes de la aldea de Massamba a 70 km. al este del Municipio de Belize. Los ciudadanos se encontraban, cada uno, en su canoa pescando cuando los militares los interpelaron y los forzaron a remar hasta la ribera donde estos últimos se encontraban. Según testigos, los militares intentaron -en vano- interrogar a los congoleños, debido a la barrera de la lengua. Sin más, y de acuerdo con testigos locales, dos militares dispararon fatalmente contra las cabezas de las víctimas y echaron las canoas hacia dentro del agua, que así terminaron navegando a la deriva conteniendo los respectivos cuerpos sin vida.

24 de agosto de 2003 - Joel Bumba, 80 años, y Joana Maiandi, 77 años, muertos por un cabo de las FAA, en la aldea de Maluango-Zau, Comuna de Quissoki, Municipio de Belize.

16 de julio de 2003 - Paulo Mambo Joao, nacido el 5 de octubre de 1963, coordinador de la aldea de Micuma I, muerto por soldados de las FAA.

16 de julio de 2003 - Nicolau Nkula Macumbo, 40 años, y Arthur Kinangi aparecieron muertos, con señales de maltrato junto al río Luali (Belize), tres días después de su detención en la unidad de Iona. Testigos revelaron que las dos víctimas, de origen congoleño democrático, se encontraban en el río conversando. Un militar, conocido como Chorao, oyó la conversación y salió en a buscar refuerzos para apresarlos. Así, ambos ciudadanos extranjeros pasaron dos días en la unidad de Iona. Luego de haber sido descubierto sus cuerpos al tercer día, el capellán de la aldea les dió sepultura. Los dos muertos vivían en la aldea desde 1999.

17 de junio de 2003 - Sebastiao Lelo, 60 años, y Teresa Nzati, 47 años, muertos por soldados de las FAA, en la aldea de Buco-Cango, alrededor de las 2,00 horas durante una operación de búsqueda en algunas casas de guerrilleros que, supuestamente, se habían refugiado en la aldea.

5 de junio de 2003 - Masacre de civiles en la aldea de Khoyi, Alto-Sundi, Municipio de Belize. Alfonso Bulo, 20 años, natural de Khoyi, sirvió de "guía" para los militares de las FAA que durante una "operación de limpieza" masacraron varias familias refugiadas en los matorrales. Se trataba de civiles que buscaban refugio en territorio del Congo.

17 de mayo de 2003 - Cornelio Albino Macosso, 41 años, hijo de Cornelio Macosso y de Cecilia Malonda, natural de Conde-Bumba, Municipio de Buco-Zau, fue encontrado muerto en el camino que unía su casa al río Chiloango, en la sede de la comuna de Necuto. La víctima había sido detenida en el comando del Batallón 115, bajo sospecha de haber suministrado combustible al FLEC. Su cuerpo fue encontrado cuando ya llevaba tres días de muerto.

10 de mayo de 2003 - Joaquim Machienga, coordinador de la aldea de Buco-Cango, comuna de Necuto (Municipio de Buco-Zau) fue muerto en su propia casa por supuesta desobediencia a las FAA. Durante el paso de la operación "Cobra e Vassoura" en el área, militares de las FAA utilizaron, como guías, a algunos catequistas y coordinadores de aldeas.

2 de mayo de 2003 - Samuel Bumba, 60 años, hijo de Samuel Bumba y de Pelagia Conde, natural de Cungo Butuno, comuna de Necuto, fue muerto a tiros por soldados de las FAA mientras se encontraba realizando tareas de labranza en su aldea de Buco-Cango.

25 de abril de 2003 - Inácio José Joreca, 38 años, hijo de Sebastiao Batche y de Maria Pola, natural de Tando-Caio, comuna de Necuto, fue sumariamente ejecutado, a las 10,00 horas, en su aldea, bajo la acusación de pertenecer a FLEC-FAC.

20 de abril de 2003 - Martinho Buange, 50 años, hijo de André Massanga y de Cecilia Simba, natural de Caio II, fue muerto a tiros, hacia el anochecer, por un soldado de las FAA. Motivo: la víctima se negó a aceptar una relación amorosa de su hija con un militar de FAA.

19 de abril de 2003 - David Macaia, 54 años, hijo de Abraao Quionga y de Ruth Bumba, natural de la comuna de Miconje, fue muerto a tiros, alrededor de las 6,00 horas, en su casa y delante de su familia por soldados de las FAA. Motivo: sospecha de estar relacionado con la guerrilla.

5 de abril de 2003 - Luis Massanga, 44 años, hijo de Bernardo Batsimba y de Pascoalina Cumba, natural de la aldea de Buco-Cango, comuna de Necuto, fue muerto a tiros por un soldado de las FAA, en las primeras horas de la mañana, luego de un intercambio de palabras entre ambos.

4 de abril de 2003 - Al ser transportado de Nzala-Ngó para la aldea de Talibeca (municipio sede de Cabinda), Lourenço Gomes Pitra se cruzó con un grupo de 18 presos civiles, entre los cuales se encontraba un viejo de 72 años. El referido ciudadano testificó que los presos fueron sometidos a varias sesiones de interrogatorio. Identificó en el grupo a un ciudadano de la República Democrática del Congo que no sabía hablar portugués. Según el testimonio de Gomes Pitra, un oficial que identificó como "Mayor Nelo", del Batallón 124, manifestaba su disgusto por tener que cuidar zairenses. Dicho oficial amarró los brazos del extranjero y le ordenó que corriera. Según Gomes Pitra, después de correr unos metros, el mayor disparó una ráfaga de ametralladora automática que pegó de lleno en el hombre que corría. El extranjero finalmente corrió unos pasos más hasta que cayó en el lugar donde quedó muerto y descomponiéndose.

3 de abril de 2003 - Vicente Ngoma, natural de Mongo-Conde, municipio de Belize, cuando iba desde su aldea a la vecina localidad de Sindi, fue interceptado por soldados de las FAA y muerto por ellos. Su yerno, Felipe Maiulo, de Pangala, que lo acompañaba, fue también torturado, pero finalmente le perdonaron la vida.

3 de abril de 2003 - Fredyck Ntoma, 40 años, enfermero, fue muerto por militares de las FAA en el Alto-Sundi, municipio de Belize. Ntoma vivía en la aldea desde hacía 5 años y era el único enfermero en ella.

2 de abril de 2003 - Anselmo Bonge II, 35 años, hijo de Anselmo Bonge I y de Pelagia Keuque, natural de la aldea de Buco-Cango, comuna de Necuto, fue abatido a tiros por soldados de las FAA cuando se encontraba cazando en la selva, entre los Litis y Buco-Cango.

31 de marzo de 2003 - Estevao Puna, 47 años, hijo de Paulo Puna y de Rebeca Yelo, natural de la aldea de Cungo Xionzo, comuna de Necuto, fue muerto en la aldea de Buco-Cango, por soldados de las FAA pertenecientes al Batallón 115 que operaban en dicha área.

17 de marzo de 2003 - Antonio Felix, 45 años, hijo de Antonio Félix y de Mónica Ndumba, natural de la aldea de Cungo Xionzo, comuna de Necuto, fue muerto a tiros por las FAA al medio día, mientras cultivaba su campo.

15 de marzo de 2003 - Valério Pereira, 33 años, y Joao Maria Diata-Bau, 36 años, fueron encontrados muertos en la aldea de Ncungutadi, después de una semana de detención en la Unidad de Dragones, del Batallón de las FAA estacionado en Caio-Guembo, comuna de Miconje, municipio de Belize.

11 de marzo de 2003 - Joao Félix Mavungo, 36 años, de la comuna de Dinge, fue sorprendido por cuatro militares en su campo, alrededor de las 17 horas. Acusado de violar las medidas de restricción de trabajo en los campos (LAVRAS) fue (espancado) en presencia de su mujer, María Simba. Fue llevado luego a la unidad militar. Alertadas por su esposa, las Autoridades Tradicionales presionaron al Comando Militar, exigiendo la liberación del miembro de su comunidad. Acosados por las presiones, los militares de las FAA entregaron su cuerpo muerto a su familia. Su cuerpo presentaba señales visibles de tortura. Dejó tres hijos.

2 de febrero de 2003 - Joaquim Bonifácio, 60 años, también conocido como "Joao Mibali", fue muerto por las FAA, en la aldea de Buco-Cango, comuna de Necuto, durante la operación militar "Cobra e Vassoura". Joao Bonifácio intentaba fugarse, en un grupo de aldeanos, cuando los soldados lo apresaron. Su primo, Afonso Vidal testificó el acto y contó que él mismo escapó de milagro.

31 de enero de 2003 - Gervásio Ngulu, 40 años, fue asesinado mientras cazaba. Lugar: Keba Diela, municipio de Belize.

8 de diciembre de 2002 - André Mavungo, 12 años, y su hermano Joaquim Mavungo, 10 años, hijos de Rafael y de Susana Buanga, fueron muertos a tiros por una patrulla de las FAA, en la aldea de Micuma III, mientras trepaban mamoeiros para la recolección de mamones. No se conocen los motivos por los cuales los soldados hicieron tiro al blanco con estos dos niños. La Seguridad del Estado y la Policía Nacional impidieron que los padres de los dos malogrados niños hicieran "ofrenda" de los cuerpos de sus dos hijos al jefe de la Banca Parlamentaria del MPLA de Angola, Bornito de Sousa, que subía las escaleras del municipio para dirigirse a las ceremonias del 10 de diciembre, día del MPLA.

2 de diciembre de 2002 - Erdionia Meno, nacida el 6.4.89 y Delfina Mbuiti, nacida el 2.1.87, hijas de André Baza y de Rebeca Bilala, residente en Mongo Mbuku, municipio de Buco-Zau, fueron muertas por el Cabo 1ro. de Comandos, Michel Guga. El militar era parte del grupo de soldados que, por la fuerza, se instaló en la casa del catequista André Baza. Conforme la práctica en varias regiones de Cabinda, los soldados son colocados en grupos en las residencias de los aldeanos, contra la voluntad de estos últimos. El Cabo 1ro. se enamoró de la joven Delfina, sin haber sido correspondido. Dándose cuenta que las dos jóvenes se dirigían al centro de la villa para hacer compras, las siguió, y en el camino, entre Mongo Mbuku y Penekakata, les tendió una emboscada. Previamente había violado a una mujer de nombre Teresa. Interceptó a las jóvenes y disparó primero un tiro contra el brazo de Erdionia Meno, fracturándoselo, para luego matarla de varios disparos en el vientre. Luego persiguió a Delfina que trataba de escapar, la violó y la mató a tiros. Después de tanta crueldad, escondió los cuerpos bajo los árboles y regresó a la casa de las asesinadas con absoluta y descarada tranquilidad. Fue la denuncia de la señora de nombre Teresa, violada por el asesino, quién alertó a los familiares de las hermanas y los cuerpos fueron finalmente encontrados el 5 de diciembre por un cazador, en avanzado estado de descomposición. Según el padre de las jóvenes asesinadas, como reconocimiento de su responsabilidad, las FAA proveyeron los féretros para el entierro y un helicóptero militar de las FAA transportó los cajones desde la ciudad de Cabinda para la aldea.

 

PERPETRADORES NO IDENTIFICADOS.

3 de diciembre de 2002 - Fueron encontradas en las áreas de Buco-Cango, Cata-Massela y Vemba Siala (municipio de Buco-Zau) seis personas enterradas hasta el cuello y dos otras semi-enterradas. Presentaban señales de fusilamiento.

26 de noviembre de 2002 - En la aldea de Buco-Cango y Quicuango, alrededor de las 5,00 horas, fueron encontrados cuatro cuerpos, amarrados a piedras en el río Missengui. Los cuerpos fueron descubiertos por Filomena Munto, de 12 años.

 

VÍCTIMAS DE ABUSOS SEXUALES.

11 de agosto de 2003 - Catarina Colo, 15 años, hija de Fernando Ntove y de Maria Luengo, fue forzada a vivir maritalmente con el Capitán Félix Velentino, que comandaba un destacamento de las FAA en Cata-Buanga, municipio de Buco-Zau.

10 de agosto de 2003 - Alice Nzuzi, 18 años, esposa de un profesor, fue violada por un cabo conocido como Caiongo, del Batallón 704, en Buco-Zau.

24 de junio de 2003 - Catarina Pemba, 16 años, violada por cuatro militares pertenecientes al Batallón 115, comuna de Necuto.

31 de mayo de 2003 - Alice Matsuela, 11 años, hija de Gabriel Muanda y de Zorzete de Fátima, fue violada cerca de la aldea de Panga-Mongo, comuna de Necuto, por soldados de las FAA. De acuerdo con la familia, el estado de salud de Alice, como consecuencia del acto del que fue víctima, todavía continúa requiriendo cuidados.

26 de mayo de 2003 - Odília Muanda, 12 años, hija de Joao Muanda y de Marta Teresa, fue violada al mismo tiempo que su madre, por soldados de las FAA, en la aldea de Caio II, municipio de Buco-Zau, por soldados de las FAA.

25 de mayo de 2003 - Teresa Simba, 10 años, hija de Joao Mateus Puati y de Maria Pemba fue violada por un oficial identificado como Capitán Mário, de las FAA, en la villa de Buco-Zau.

14 de mayo de 2003 - Marta Pedro, 11 años, hija de Pedro Paca y de Verónica Sassa, fue violada por el Comandante Tomás, de las FAA, en la aldea de Buco-Cango.

7 de mayo de 2003 - Maria Lourdes Mataia, 12 años, hija de Alberto Matoco y de Lourdes Mataia, violada por un soldado de las FAA, en la villa de Buco-Zau.

24 de abril de 2003 - Lúcia Puati, 13 años, hija de Mateus Puati y de María Pemba, fue violada por soldados de las FAA en la villa de Buco-Zau.

15 de marzo de 2003 - Angelina de Maio, 12 años, hija de Carlos Tomé y de Margarida Bumba, natural de Caio Nguala, fue violada por soldados de la FAA, en su aldea.

20 de febrero de 2003 - María de Fátima Lelo Kuaku, nacida el 12 de diciembre de 1986, hija de Bernardo Kuaku y de Helena Masanga.

20 de febrero de 2003 - Susana Kibinga, 13 años, hija de Rafael Télika y de Rosa Mvumbi, ambos de Muanza.

20 de febrero de 2003 - Joana Kibinda Marcos, 12 años, hija de Marcos Polo y de Rosa Kibinda, de Muanza.

20 de febrero de 2003 - Inés Buanga, 11 años, hija de Jorge Macaia y de Isabel Matuba, de Muanza.

24 de enero de 2003 - El Sargento Primero Joao António Garcia, Jefe de la 1ra. Sección del 3er. Pelotón de la 2da. Compañía del Batallón 118 (estacionado en Tando-Zinze) informó por escrito, al Comandante de la 2da. Región Militar de Cabinda, General Luis Mendes, que su hija Ana António Joao, de 13 años, era víctima de los abusos sexuales de su Comandante de Batallón, Teniente Coronel Ricardo Elías Pitra Petróleo.

2 de enero de 2003 - A las primeras horas de la mañana, la anciana María Verónica fue violada por soldados de las FAA que, aparentemente realizaban una operación de inspección de rutina. La anciana murió a causa de las lesiones recibidas.

28 de diciembre de 2002 - María Pemba fue detenida por ordenes del Teniente Coronel Santos Mainga, bajo la acusación de colaboración con el FLEC. Fue apresada e interrogada en el comando del Batallón 704. Allí fue utilizada como "esclava sexual" y fue liberada tres días después, bajo la seria advertencia de que sería muerta si osaba contar lo sucedido a las Autoridades Tradicionales.

7 de diciembre de 2002 - Una mujer de nombre Pirska, de 29 años, refugiada angoleña en la República del Congo, fue violada por un grupo de militares de las FAA, en la zona de Manenga, frontera entre Ponta Negra (República de Congo) y Cabinda. Dicha mujer se encontraba embarazada de 7 meses y tuvo un parto prematuro. El bebé murió.

24 de diciembre de 2003 - Ines Candi, de 50 años, ex-esposa del consejero militar del FLEC-FAC, denominado "Trator", fue víctima de abusos sexuales por varios militares pertenecientes a la Unidad de Luvege. Un grupo de 15 soldados de las FAA, acompañados por un civil de nombre Mayeye, detuvieron a Ines Candi, en su casa, en la aldea de Micuma II, municipio de Buco-Zau y la llevaron en presencia del jefe del destacamento militar de Luvege, a 8 kilómetros de su comuna. Fue interrogada sobre el paradero de "Trator", respondiendo la víctima que se encontraba separada de él desde hacía tres años. Contó que fue violada por el Comandante. También fue violada por varios de los soldados que fueron destacados para cuidarla durante los 6 días que permaneció en cautiverio.

DESAPARICIONES, DETENCIONES ARBITRARIAS Y TORTURAS.

7 de octubre de 2003 - Militares de las FAA que se hacían transportar en dos camiones, desembarcaron, de madrugada, en la aldea de Tandu-Bulazi, comuna de Necuto, y se dedicaron a la cacería de hombres. El coordinador adjunto de la aldea, Januário Ngola, nacido el 31 de enero de 1957, en Piandinge, municipio de Buco Zau, hijo de Alfonso Futi y de Isabel Chibumba, fue el que más sufrió con la operación militar. Los soldados entraron en su casa, comenzaron a maltratarlo tanto a él como a su mujer, Elize Mavungo, de 45 años. Según testificó la esposa, los militares se dedicaron a patear la hernia de su marido y luego de un tiempo en la casa, se lo llevaron con paradero desconocido hasta el día de la fecha. Otros de los aldeanos que fueron atacados y desaparecidos fueron Ivo Cubola, de 25 años (también fueron atacadas, aunque no desaparecidas, su madre Charlotte Macosso y su hermana Mataia Macosso de 7 años); Antonio Gimbi, 60 años; Antonio Camilo, cuyos vecinos describen como de más de 60 años.

7 de octubre de 2003 - Militares de las FAA tomaron por asalto la aldea de Tandu-Macuco, comuna de Necuto, en una operación en la que los que más sufrieron fueron mujeres y niños. Los casos testimoniados de agresión, torturas e intimidación mediante golpes fueron los siguientes: Sofia Landu, 30 años, hija de Alexandre Maluvo; Albertina Futi; María Mbumba; Inés Landu; Margarida Balza; Rafael Puaty, de 8 años, hijo de Rafael Puati de 37 años; Jerónimo Conde; Adriano Pedro Suami; María Landu, de 22 años, esposa de Adriano Pedro Suami; Catarina Nvulu.

5 de octubre de 2003 - Como consecuencia del accionamiento de una mina por un camión militar de las FAA, de marca Kamaz, entre las aldeas de Talicuma y Talibeca, los soldados gubernamentales pertenecientes al Batallón estacionado en Chinguinguili raptaron a Lourenço Gomes Tibúrcio, de 27 años, hijo de Joaquim Tiburcio y de Beatríz Lando; Antonio Francisco Tati Tomás, 33 años, Joao Batumba, 30 años, Antonio Willy, 25 años (naturales de Mazengo, comuna de Tando-Zinze) y José Capita, 28 años, natural de Talibeca (regeduría de Subantando). Los militares amenazaron de muerte a los jóvenes y los utilizaron como "guías" para operaciones militares durante cinco días.

3 de octubre de 2003 - Alrededor de la una de la mañana, soldados cercaron la aldea de Panga-Mongo, comuna de Necuto, y se dirigieron a las casas de los medio hermanos José Massiala Ngoma, 23 años, André Simao Luemba, 27 años y Bernardo Antonio Yambi, 30 años. Fueron llevados al Comando Militar de Necuto, y hasta el día de hoy se desconoce su paradero.

2 de octubre de 2003 - Soldados de las FAA, en una cantidad no determinada, cercaron la aldea de Tandu-Macuco, comuna de Necuto. Maltrataron a Alfredo Mbuema, Kembo Lelo (ciudadano del Congo Democrático) y a Alexandre Tati. Durante su captura, también sus esposas sufrieron la violencia de los soldados. Otras víctimas de la violencia de los soldados fueron: María Ndele, 22 años; Pedro António, 8 años; Nataniel Gimbi, 50 años (disminuido físico). También fue atacada Maria Pedro, 33 años, de la aldea de Sevo de Buala, comuna de Necuto, quien recibió la violencia de los soldados que decían buscar a su marido.

2 de octubre de 2003 - A las 2,00 horas, en casa de sus padres, los hermanos Bernardo Antonio, 30 años, Antonio Simao, 29 años y José Massiala, 23 años, hijos de Marcos Afonso y de Helena Simba, naturales de Panga.-Mongo, regeduría de Panga-Mongo, comuna de Necuto, fueron detenidos, torturados y llevados al Batallón 708 por soldados de las FAA. Son civiles totalmente inocentes, certificado este hecho por el catequista y coordinador de la aldea, pero de todos modos fueron acusados de ser ex-combatientes del FLEC-FAC.

28 de septiembre de 2003 - Bien entrada la noche, militares de las FAA efectuaron una operación en la aldea de Panga-Mongo teniendo, como resultado, la detención y el encarcelamiento brutal de Joao Duda, 30 años, Buange Dunge, 23 años, y Duda de 17 años, este último, ciudadano de la República Democrática del Congo.

24 de septiembre de 2003 - José Buimi II, 45 años, raptado por militares de las FAA en la aldea de Vite Nova (municipio de Buco-Zau). Lo usaron una semana como "guía".

11 de septiembre de 2003 - Paulo Bilundo, 18 años, estudiante, natural de Chivula, fue salvajemente forzado a comer gindungo.

3 de septiembre de 2003 - André Baza, nacido el 10 de enero de 1965, fue maltratado por policías en el comando municipal de Buco-Zau.

2 de septiembre de 2003 - Joao Paulo Paiado, 34 años, hijo de Paulo Paiado y de Rosaria Madia, natural de Chinguinguili, padre de 9 hijos, fue maltratado por militares de Zala-Ngó, en la aldea de Pove, Regeduría de Bumelambuto. También fueron encarcelados y torturados su padre y su hermano, Paulo Paiado, 58 años, y Lourenço Mambuco Paulo, 23 años. También fue apresado y torturado el ciudadano de la República Democrática del Congo Ngoma Gabriel, trabajador de la hacienda de Joao Paiado.

30 de agosto de 2003 - Paulo Macuaco, hijo de Enoque Macuaco y de Alice Lilendo, nacido el 28 de junio de 1984, en Binga-Pequeno, municipio de Buco-Zau, fue maltratado y apuñalado en el abdomen.

28 de agosto de 2003 - Alberto Bungo, 36 años, detenido y apuñalado por un aspirante de las FAA, identificado como "el Rasgado". Estuvo detenido y fue torturado durante tres días.

28 de agosto de 2003 - Afonso Vidal Paca, 41 años, casado, padre de 7 hijos, fue amarrado y torturado por militares de las FAA en la aldea de Caio-Lintene, muncipio de Buco-Zau.

24 de agosto de 2003 - Alberto Nhimi, 31 años, hijo de Benjamin Alfredo y de Maria da Conceiçao, natural de Necuto, preso y mantenido durante cinco días en uno de los agujeros del Batallón 708, en la comuna de Necuto. También fue testificado como víctima de prisión y torturas el ciudadano José Kumbo, hijo de Alberto Mango y de Josefina Bumba.

23 de agosto de 2003 - Lucia Mbéula, 45 años, fue brutalmente atacada y golpeada por soldados de las FAA. por defender a su hijo, Lourenço Bernabé, 22 años.

20 de agosto de 2003 - Manuel Gomes, 22 años, y Alfredo Buza, de 20 años, ambos naturales de Caio Poba, fueron maltratados y perdieron todos sus bienes. Para salvar sus bienes de los soldados de las FAA los escondieron en las matas de su aldea, pero fueron igualmente encontrados y por ello torturados.

18 de agosto de 2003 - Joao Matoco, coordinador de la aldea de Cata-Liti, municipio de Buco-Zau, recibió, en su casa, la visita de dos soldados de las FAA, pertenecientes a la unidad de Buco-Cango. Los militares le exigieron su anuencia para que pudiesen tener relaciones amorosas con su hija Maria Conceiçao, de 15 años, y su sobrina Mónica Matoco, de 15 años. Como Matoco se negó, al tercer día los soldados las esperaron a la salida de la escuela, y de desde entonces, están desaparecidas.

14 de agosto de 2003 - María de Fátima, 45 años, viuda, natural de Chivata I (Caio-Contene), comuna de Necuto, fue apresada alrededor de las 20,00 horas por un grupo de militares pertenecientes al Batallón 708, que patrullaban la zona de Yema-Lintene, a 3 kilómetros de Caio-Contene. Fue interrogada y torturada por el Comandante Lacrau.

4 de agosto de 2003 - Luis Capita, 60 años, hijo de Capita Chibundo y de Celina Futy, natural de Chivata I, regeduría de Caio-Contene, fue amarrado y maltratado por militares del Batallón 708, estacionado en la comuna de Necuto.

27 de julio de 2003 - Joao Paulo Mavungo, 75 años, alcanzado en la pierna por los disparos de un soldado de las FAA, poco antes de la media noche, en la aldea de Mundo, municipio sede de Belize. El anciano salió del interior de su casa al oír cacarear a las gallinas y allí vió a un soldado de las FAA con una gallina en la mano. Dicho soldado fue reconocido como Mário, que al ser descubierto, disparó contra el aldeano.

24 de julio de 2003 - Joaquim Mibinda, José Ngoma 77 años, y Tomás Macaia, 72 años, naturales y residentes de la aldea de Micuma II, sufrieron una emboscada de una patrulla de las FAA junto a la aldea. Fueron forzados a caminar durante dos días con la patrulla de las FAA que se encontraba buscando escondites del FLEC. Fueron intimidados varias veces mediante su colocación delante de pelotones de fusilamiento simulados.

4 de julio de 2003 - Joao Kumbo, 24 años, hijo de Alberto Tomás y de Helena Buanga, natural de Bembica, estuvo prisionero en un agujero del Batallón 708 de los comandos cazadores de Necuto, durante un día.

16 de junio de 2003 - Hilário Kinahimbo, 33 años, chofer del regidor de Belize, fue maltratado por militares de las FAA en la aldea de Mbombo-Pene.

22 de mayo de 2003 - Lando Muaca, 36 años, y Josefate Luemba, 67 años, fueron encontrados por un grupo de militares de las FAA, en el campo de labranza del primero en la aldea de Conde Lintene. Fueron capturados porque se hallaban en el campo de labranza fuera el horario estipulado para ello por las tropas de ocupación. El horario estipulado era de 8,00 a 16,00 horas y los aldeanos se encontraban trabajando a las 17,20 horas.

14 de mayo de 2003 - Carlos Luis Dunge, 31 años, también conocido como Edó, fue maltratado por seis militares de las FAA destacados en la comuna de Necuto. El joven ejercía actividad comercial en la comuna de Necuto. Fue abordado cuando descargaba mercadería en la aldea de Caio-Contene. Un oficial ordenó la confiscación de la mercadería, bajo la excusa de que dicha mercadería serviría para alimentar a los guerrilleros de FLEC. Como se negó, fue llevado, junto con su joven ayudante, al comando militar de Necuto. Allí estuvieron presos en un agujero de detención durante 15 días y sólo fueron sacados del agujero tres veces para ser interrogados.

6 de mayo de 2003 - Ana María Chilanda Bula, 16 años, maltratada por un cabo, identificado como de nombre Fernando, del Batallón BIQ-708, de los comandos cazadores. La joven declaró que se dirigió al soldado de las FAA para exigirle el pago de una deuda contraída por la compra de cigarrillos. El soldado desconoció la deuda y atacó a su víctima a golpes de puño que le ocasionaron lesiones en la cabeza que todavía presentan secuelas.

5 de mayo de 2003 - Ernesto Dumbi, 27 años, Vicente Sunda, 31 años, Dinis Simba y un ciudadano del Congo Democrático, de nombre Kakoko, desaparecidos después de ser abordados por militares del Batallón 709, estacionado en el municipio de Belize.

3 de mayo de 2003 - Cabo Lázaro Canhongo, 24 años, baleado por quien describió como su Comandante, el Coronel Nzau Toco Encomece, responsable por las tropas estacionadas en la comuna de Miconje, municipio de Belize.

14 de abril de 2003 - Alrededor de las 17,00 horas, un oficial de las FAA, identificado como Teniente Coronel Santos, del Batallón 704, golpeó violentamente, con la culata de su arma, al soldado Federico Caganjo, por el sólo hecho de haber sido encontrado hablando con una joven de la aldea.

21 de abril de 2003 - A las 17,00 horas. Marcos Macosso, 60 años, fue raptado en casa de sus hijos en el barrio de Tchiweca, junto al aeropuerto de Cabinda, por ocho militares de las FAA, entre los cuales se hallaban un Mayor y un Capitán, pertenecientes a la Policía Militar del Comando Regional. Carolina Macosso, 36 años, hija primogénita de la víctima, se animó a denunciar públicamente el hecho en la Radio Comercial de Cabinda, pero igualmente no evitó que sus cinco hermanos también fueran brutalmente atacados.

15 de abril de 2003 - Tomás Lelo, afirmó ser utilizado como guía por comandos cazadores de las FAA destacados en Belize, para indicar un supuesto escondite de FLEC. Tomás Lelo testificó que cuando llegaron al lugar no había ningún escondite de FLEC y sí, por el contrario, sólo pobladores civiles. Testificó que igualmente fueron atacados y que hubo 50 víctimas civiles inocentes, entre muertos y heridos. Los soldados abrieron fuego contra una aldea de Alto-Sundi, al sur de la comuna de Miconje por un tiempo de dos horas, sin que del otro lado -del de los civiles- se verificase ninguna respuesta armada.

9 de abril de 2003 - Carolina Mataia, 29 años, Marta Tchelika, 41 años, Essingo Goma, 36 años, Paula Mambuco, 40 años, Valeria Maia, 33 años, Ariete Jorge, Maria Quitexe y María Polo 39 años, fueron violentamente agredidas, en la aldea de Tando-Zinze, municipio sede de Cabinda por agentes de la Policía Fiscal. Las señoras se hallaban dentro de un camión en el que transportaban madera y carbón que habían adquirido para la reventa en su ciudad. Fraguando un control, los Policías Fiscales exigieron a cada una suma de dinero para ser liberadas (si no querían ser apresadas) o bien para evitar la confiscación de la mercadería. María Polo, integrante del grupo de mujeres comerciantes, denuncia también que fue víctima de un intento de violación por parte de los policías. Como la mujer se resistió, los demás oficiales obligaron a bajar del camión a sus compañeras, que fueron salvajemente atacadas y golpeadas.

3 de abril de 2003 - José Vindo, ex combatiente de FLEC, fue golpeado por los comandos de las FAA en presencia de su familia.

1 de abril de 2003 - Felipe Dembe Jesus, 23 años, y Samuel Cando, 43 años, profesores, se dirigían desde Buco-Zau donde vivían para su ciudad de trabajo, Muanza, cuando cayeron en manos de los comandos de las FAA. Los acusaron de ser de FLEC y fueron brutalmente atacados.

29 de marzo de 2003 - Las FAA liberaron, luego de muchas presiones internas, a 260 civiles que se hallaban mantenidos en cautiverio, durante tres meses, en Alzira da Fonseca (municipio de Buco-Zau). Mujeres y niños constituían la mayoría de los detenidos, que habían regresado de los bosques durante la ofensiva de las FAA contra bases militares de FLEC-FAC.

27 de marzo de 2003 - Alexandre Bula Victor, 43 años, hijo de Victor Nhema y de Ana Chibinda, padre de 18 hijos, fue detenido a media noche por un grupo de las FAA, en su casa de la aldea de Caio-Contene. Los soldados de las FAA se lo llevaron en presencia de su mujer y de sus hijos para el cuartel Vitrina. Fue obligado a ser guía de las tropas en varias operaciones y luego liberado, pero cuando fue liberado y por miedo a perder su vida y a represalias contra su familia, abandonó su aldea y se marchó en solitario al municipio sede de Cabinda.

24 de marzo de 2003 - Paulo Tati, fue detenido por un oficial de las FAA, conocido como Capitán Cabinda, en la aldea de Isusu, cerca de 20 kilómetros del municipio-sede de Cabinda, bajo sospecha de ser informante de FLEC.

24 de marzo de 2003 - Vicente Matias Mbuiti, 37 años, natural de Cata-Chivava, comuna de Necuto, fue apresado y llevado de la escuela en la cual enseñaba. El operativo fue llevado a cabo delante de sus propios alumnos por soldados de las FAA. Este tratamiento le fue dado por ser sobrino de Alexandre Bachi (Stick), ex jefe del estado mayor de FLEC-FAC.

16 de marzo de 2003 - Januário Dembe, 55 años, regidor de Bembe Mbote, aldea de Caio-Maiombe (comuna de Necuto) conducía su automóvil marca Ford, cuando fue abruptamente detenido por un militar de las FAA que exigía que lo llevase gratuitamente para el lado contrario al que la víctima se dirigía. Como Dembe se negó, lo hizo bajar del auto junto con sus dos pequeños hijos, y comenzó a dispararles. Dembe recibió heridas en el torso, los niños salieron ilesos, el auto, fue totalmente baleado. El oficial de FAA dejó de disparar sólo cuando se acabaron las balas del arma.

3 de marzo de 2003 - Feliciano Conde, 21 años, hijo de José Duca y de Marta Pambo, fue golpeado en el destacamento militar de Cata-Buanga, comuna de Necuto.

2 de marzo de 2003 - Joana Macaia, 55 años, de la aldea de Ntsaca, fue golpeada y metida en un agujero de detención durante tres días, en la unidad especial de Belize.

26 de febrero de 2003 - Ciudad de Cabinda. El joven André Quibindo, 26 años, trabajador de la estación de servicio Serrano, se encontraba en su puesto de trabajo de mañana muy temprano y antes de la llegada normal de clientes. Llegó el procurador provincial Pascoal Joaquim, para abastecer su automóvil. Como todavía no era el horario de atención de clientes, abrió de manera excepcional el portón para abastecer el automóvil del funcionario. Cuando el tanque estuvo lleno, el funcionario le pagó el combustible, pero el trabajador le dijo que no tenía cambio porque era muy temprano y no había atendido a nadie todavía. Si tenía billete más pequeño, le preguntó. Entonces, bajó del auto el guardaespaldas del funcionario quien le dijo a Quibindo si no sabía con quién estaba hablando y comenzó a pegarle de manera imprevista y salvaje. Un compañero de trabajo quiso interceder por Quibindo, pero fueron ambos llevados detenidos al Comando Municipal de la Policía, bajo aclaración de que sólo serían liberados luego de besar los pies del procurador, esto por testimonio de presentes en el momento. Quibiendo fue encerrado en una celda de incomunicación por cinco días sin recibir alimentos ni visitas.

18 de febrero de 2003 - Gabriel Buku, 46 aos, padre de 8 hijos, viajaba de San Pedro, Povo Grande, lugar de la nueva plaza de la ciudad de Cabinda, en uno de los autocares de Giracab. Dentro viajaban algunos militares. Antes de que llegaran a su destino, los militares dirigieron gestos amenazadores y ofensas a los pasajeros que estaban frente a ellos, en el corredor del autocar. Gabriel Buku, les pidió calma. Fue agredido con violencia. El sargento de las FAA conocido como "Sete Vidas" fue uno de los agresores. Los militares quitaron a Buku su documento de identidad y su credencial de conductor. El agredido, en un acto de valentía, se dirigió al Batallón de Ntó, unidad a la que pertenecían sus agresores, pero la denuncia no prosperó, como era de esperar.

21 de enero de 2003 - Los sargentos Sebastiao Matange Luemba y José Guima Franque, después del cumplimiento del servicio militar en el sur del país, se dirigían a Tando-Zinze para ver a sus familiares. En la comuna, parientes y amigos los recibieron con gran algarabía luego de tanto tiempo fuera de la aldea (3 años). De inmediato y sin causa que lo justificase fueron acusados de ser colaboradores de FLEC-FAC y colocados por soldados de las FAA, cada uno de ellos, en tambores de 200 litros con agua. Luego de dos días fueron liberados por orden del Comandante Petróleo.

20 de enero de 2003 - fue liberado Ivo Macaia, 44 años, hijo de Estanislau Baxi Codo y de Matilde Yoca, natural de Ganda Cango, municipio de Belize, que fue detenido el 20 de noviembre de 2002 y cuyo caso ya había sido reportado en el primer informe sobre los Derechos Humanos en Cabinda, que se llamó "TERROR EN CABINDA- 2002".

6 de enero de 2003 - 23 militares pertenecientes a las FAA fueron golpeados y dos heridos a tiros por colegas suyos cuando, supuestamente, trataban de desertar por vía marítima.

15 de diciembre de 2002 - Fueron detenidos Francisco Antonio Bras Tati, 52 años, y Rafael Ngaca Gomes, 37 años. Se los llevaron luego de un operativo general en la aldea de Ncaca, comuna de Tando-Zinze, municipio de Cabinda, por el que sacaron a todos los habitantes de sus casas a las 23,00 horas. También fue detenida la señora Verónica Ntoto, 33 años, para que denunciase el paradero de su esposo. Fue detenida durante tres días y luego trasladada a otra unidad vía helicóptero.

14 de diciembre de 2002 - Un grupo de militares de FAA detuvieron en la madrugada, en la aldea de Seva, comuna de Necuto, a 8 personas, incluyendo al coordinador y al secretario de la aldea. Fueron amarrados con cuerdas y torturados sin alegato de ninguna causa. Sus nombres eran: Manuel Nguimbi, Rafael Ndotchi, Bonifácio Nkumbo Mavungo, André Nduli, Gilberto Puati, Martins Yanga, Blaise (ciudadano de la RDC) y Ntoto Luemba.

6 de diciembre de 2002 - José Simarro 28 años, desaparecido y Gabriel Malond, 32 años, mutilado, después de ser detenido. Fueron interceptados por 5 militares de FAA, del destacamento de Alzira da Fonseca, pertenecientes al Batallón 704 de Buco-Zau.

23 de noviembre de 2002 - Sebastiao Lembe, 71 años, golpeado violentamente por militares de las FAA por no saber hablar portugués.

19 de noviembre de 2002 - María Rosa, 26 años, fue alcanzada por una bala en la pierna, durante un ataque de las FAA contra la aldea de Mbata--Bungo.

18 de noviembre de 2002 - Operaciones militares desencadenadas en la aldea de Ncaca, comuna de Tando-Zinze, municipio de Cabinda, produjeron la captura de Francisco Liberal de 31 años.

18 de noviembre de 2002 - Lourenço Gomes Pitra, 34 años, padre de 5 hijos, fue detenido en la Unidad Militar de Matondo. Alrededor de las 12,00 horas, 3 soldados de FAA, entraron en su casa, en la aldea de Mazengo, al sur de la ciudad de Cabinda, cuando apilaba los ladrillos que se encontraba fabricando. El detenido fue salvajemente agredido no sólo por sus captores, sino además, por el comandante de ellos, el General Luis Mendes. Luego de varias sesiones de golpes, el detenido fue llevado a dar un "paseo" en helicóptero. Allí el General Luis Mendes sacó la cabeza del detenido fuera del helicóptero y lo interrogó sobre su supuesto conocimiento de bases de FLEC-FAC bajo amenaza de tirarlo del helicóptero. Luego de ese viaje, fue obligado a prestar tareas de tipo militar, y pudo escapar el 23 de abril de 2003.

24 de octubre de 2002 - Lourenço Gomes Pitra, durante su calvario y al pasar por la Unidad de Prata, testificó la muerte, en forma cruel, de un hombre de cerca de 40 años, que trabajaba apenas en ropa interior y tenía ya la cabeza vendada a causa de una herida. La víctima, según testificó Gomes Pitra, fue asesinada de un tiro en la cabeza, a quemarropa, acusado de ser guerrillero de FLEC-FAC. Gomes Pitra testificó que el mismo General que lo tenía detenido bajo sus órdenes le indicó que ese sería su mismo destino si no colaboraba.

VÍCTIMAS DE MINAS.

5 de octubre de 2003 - Un camión militar de las FAA, de marca KAMAZ, transportando agua, accionó una mina en un lugar entre las aldeas de Talicuma y Talibeca, cerca de 20 kilómetros al norte de la ciudad de Cabinda, causando la destrucción del vehículo y la muerte de sus ocupantes.

3 de enero de 2003 - 9,00 horas, Beatríz Bumba, 51 años, accionó una mina, en la localidad de Bitchequet, municipio de Cacongo. La señora perdió la pierna derecha y recibió heridas graves en los brazos y en la otra pierna. La víctima es viuda y madre de 10 hijos.

21 de noviembre de 2002 - José Gimbi Tati, 28 años, murió accionando una mina anti-personas, en la aldea de Pumbo Chionzo, municipio de Buco Zau

ALDEAS DESPOBLADAS O DESAPARECIDAS.

Como consecuencia de las acciones militares, a lo largo del año 2003, varias aldeas fueron arrasadas, como el caso de Khoyi, en la comuna de Miconje (municipio de Belize) cuyos aldeanos fueron prácticamente diezmados. En otros casos, debido a constantes presiones militares, los aldeanos abandonaron sus casas en masa en busca de refugio en los Congos, en las selvas y en zonas más seguras.

 

He aquí la lista de aldeas despobladas y/o desaparecidas: Municipio de Belize: Miconje Velho, Kicocolo, Kimbede, Seke Banza, Kimbama, Khoyi, Vako II (comuna de Miconje). En la zona de Mombo Pena, desaparecieron las poblaciones de Mongolu, Khengue y Mbata-Banga. En la zona de Nsaka desaparecieron las poblaciones de Mazinga, Kindamba y Nkandikila. En la zona de Luali, desaparecieron las poblaciones de Ntaca y Ditadi. Municipio de Buco-Zau: Tsaka, Viedi, Thando, Kissungo, Kingubi, Tsuka-Kingubi, pertenecientes a la comuna de Necuto.

 


 

SECÇÃO EM PORTUGUES

 

VIOLAÇAO DOS DIREITOS HUMANOS CONTINUA EM CABINDA

 

Durante dois meses, 260 pessoas estiveram reféns das Forças Armadas Angolanas na vila do Buco-Zau, denuncia o padre Raul Tati, Vigário Geral da diocese de Cabinda

O sacerdote diz em entrevista a este jornal que esses civis, que incluíam mulheres e crianças, eram familiares de guerrilheiros da Flec que viviam no 'maqui' e resolveram apresentar-se na vila. Estiveram detidas de 28 de Janeiro a 29 de Março.

O padre Raul Tati, um dos autores do "Primeiro Relatório sobre os direitos humanos em Cabinda" publicado em Dezembro de 2002, afirma que as violações dos direitos humanos continuam. "Muitas pessoas morreram nas matas e não foram sepultadas. Outros casos são quase os mesmos que nós pontualizamos no primeiro relatório, só que agora as vítimas são outras e os protagonistas são os mesmos". Detenções arbitrárias, desaparecimentos, violações, fuzilamentos, pilhagens, eram algumas das violações denunciadas nesse relatório. A sua publicação não obteve o resultado esperado na situação interna de Cabinda: "nós estávamos na esperança de que isto ia ajudar o governo a tomar consciência da gravidade das violações, e daí podíamos esperar que isto podia diminuir. Infelizmente de Dezembro a esta parte nós anotamos mais uma série de violações e quase todas da mesma tipologia de violação do direito humanitário." Em preparação está a publicação de um segundo relatório.

Já a nível externo algum resultado se verificou, diz o sacerdote: "As Nações Unidas, ultimamente em Genebra, debruçaram-se sobre isto, o Departamento de Estado norte-americano também publicou um relatório sobre direitos humanos em Angola, onde diz claramente que não é satisfatória a situação dos direitos humanos e especificando o caso das violações em Cabinda."

Sobre a tão almejada paz, considera que ela depende do governo, a quem compete declarar o cessar fogo imediato e criar as condições para o diálogo dos políticos. "Penso sinceramente que o primeiro passo deve ser da responsabilidade do governo. Parar imediatamente com as acções ofensivas, acantonar as suas tropas e os políticos criarem o ambiente para o diálogo, e que esse diálogo seja inclusivo, transparente, e não essas falcatruas que estamos para aí a ouvir que são mais para distrair do que para resolver o problema como deve ser."

Em relação à apatia que se verifica em Angola relativamente ao problema do enclave, nomeadamente ao nível do Parlamento, o vigário geral da diocese diz que ela resulta da monopolização da questão por parte do MPLA. "Desde 1975 até agora a questão de Cabinda tem sido um monopólio do MPLA. Se a questão de Cabinda não é discutida no Parlamento, é porque o MPLA tem feito de Cabinda uma questão do seu partido. Sabemos que isto é um exercício que minimiza a importância dos outros partidos políticos que também deviam ter voz para as grandes questões nacionais. Porque Cabinda é uma questão nacional, e como tal merece uma discussão ampla e aberta com todas a s forças vivas da nação".

Sobre a situação humanitária, o padre Tati, que preside à ong "Associação pela Vida" diz que ela é complexa. "Temos aquela situação humanitária precária que decorre do conflito, e temos a situação humanitária precária que decorre da má governação, dos programas políticos que nunca funcionam." No interior do enclave "há muita gente ao 'Deus dará'" como resultado da guerra, e há também "muita gente a morrer em Cabinda, não é porque não haja hospitais, mas porque há muita precariedade na assistência médica e medicamentosa".

 

 

CARTA DO PRESIDENTE DE CABINDA AO POVO PORTUGUES

 

É com o sangue no corpo e as lágrimas nos olhos que nos dirigimos a vós,o nobre povo Luso.

Nós Cabindas aprendemos a admirar o Infante Dom Henrique, Diogo Cão,Vasco da Gama. Ouvimos falar de El-Rei D. Carlos, do 5 de Outubro e do 25 de Abril. Foi-nos prometido o diálogo, mas ele nunca se consubstanciou. O roubo por parte dos angolanos das nossas riquezas (o petróleo, madeiras, diamantes, ouro, etc..) mantém o povo de Cabinda na miséria, e quem as rouba é o MPLA, com a ajuda da multinacional Chevron Texaco. Eles vivem acima da lei e são impunes às leis internacionais.

Angola, que nos invade, é o país mais corrupto do mundo, e’ sem surpresa um dos mais pobres, apesar das riquezas que possui e das que rouba à nação de Cabinda. Em Angola uma em cada quatro crianças morre antes de chegar ao primeiro aniversário.

Assim está o pais que as autoridades portuguesas nos deixaram entregues. Angola recebe em receitas de petróleo 5 biliões de dólares por ano, 4 biliões são provenientes do petróleo roubado à nação de Cabinda. Mas o dinheiro do petróleo só tem enriquecido aos Luandenses. O presidente criminoso Eduardo dos Santos é o angolano mais rico do país.

Nós somos um espinho cravado na alma lusitana, que não encontrará sossego enquanto não se redimir do esquecimento a que nos tem votado.

Há novas Aljubarrotas a travar, para que se cumpra o desígnio que vos trouxe até estas paragens.

A História não acabou com a descolonização. A descolonização ainda não acabou.

Há aqui uma diocese escravizada, onde os padres são os melhores amigos do povo. Há ainda a esperança num milagre.

A Independência de Cabinda é uma inevitabilidade histórica, que mais cedo ou mais tarde terá que suceder. Nós sabemos que vós sois o povo de Santo António, da Rainha Santa. Rezai por nós.

Quem tão bem soube aplaudir D. Ximenes Belo, bispo de Dili, também saberá concerteza ouvir D. Paulino Fernandes Madeca, o nosso bispo, quando a todos chama a atenção para aquilo que sofremos. Temos um vigário-geral e temos sacerdotes que são os nossos autênticos anjos da guarda, benzendo-nos e curando-nos as feridas quando caímos por terra, vítimas da violência. Temos, acima de tudo, o desejo de preservar a nossa identidade, que não é a mesma dos congoleses ou dos angolanos. É apenas a de um povo de 600 ou 700 mil almas que tem uma cultura própria, alicerçada há mais de 120 anos.

Nós vos pedimos que no vosso Parlamento, nas vossas escolas, nas vossas rádios, falai de nós, os Cabindas, aqueles que sofrem mas não desistem, os que preferem ser mártires a claudicar, a ceder.

Em Lisboa, no Porto, no Funchal, em Angra do Heroísmo, falai de nós, ajudai-nos!

Ajudai-nos a lutar pelo que é justo e é devido ao Povo de Cabinda!

25 Decembro 2003
Em nome da Liberdade e da Justiça,
N’Zita Henriques Tiago
Presidente da FLEC-FAC
www.cabinda.net

 

 

CONFERENCIA:

OUVIR CABINDA

 

“Esperávamos a paz e nada vemos de bom, uma era de restauração e surgiu a angústia...”                   

Por P. Raul Tati, Vigário Geral de Cabinda 

Preâmbulo

No dia 10 de Dezembro de 02, aniversário da proclamação da Carta Magna dos direitos humanos pela ONU, um grupo de cidadãos independentes, preocupado pela situação dramática de Cabinda, sobretudo depois do despoletar da última ofensiva militar das forças governamentais, trouxe ao conhecimento público, depois de aturadas investigações no terreno, vários casos flagrantes de violações sistemáticas dos direitos humanos em Cabinda. Entretanto, apesar do impacto internacional desse relatório, os seus signatários,  têm consciência que o mesmo ainda está longe de retratar a verdadeira dimensão desse drama. Por isso compreendem que não basta fazer essas denúncias; é preciso encetar acções que visem uma responsabilização penal dos autores morais e materiais dessas violações, engajando para isso as organizações internacionais dos direitos humanos, personalidades independentes, etc. Estamos aqui, portanto, não para lamentar a tragédia de Cabinda, mas para alertar ao mundo sobre as atrocidades que o regime do MPLA está a cometer sistematicamente em Cabinda, onde reina um clima de medo e de terror. 

 1. Compreender o Conflito de Cabinda.

 O conflito de Cabinda, vulgarmente conhecido por “Caso Cabinda”, tem uma etiologia que é preciso conhecer, compreender e assumir no intento de uma solução justa e coerente do mesmo. Neste sentido, existem felizmente documentos e vários trabalhos científicos de teor jurídico-histórico que procuram oferecer aos interessados subsídios para o conhecimento e a compreensão deste problema. Mas, em todas as obras e documentos já lidos por mim, não encontrei nas suas análises um dado extremamente importante para ajuizarmos objectivamente tudo aquilo que se passa em Cabinda. Assim, duma forma lapidar, e sem delongas, posso afirmar, com profunda convicção, que o conflito de Cabinda decorre tão-somente da negação do estatuto de autodeterminação ao povo de Cabinda. E quando falamos das violações dos direitos humanos em Cabinda, devemos compreender que estas resultam primordialmente da violação do seu lídimo direito de existir como um povo livre e politicamente emancipado. As violações sistemáticas que assistimos no Enclave são apenas a ponta do iceberg. Por conseguinte, a negação duma independência separada de Cabinda em relação a Angola  deve ser assumida efectivamente como a primeira grande violação que o regime do MPLA impôs impunemente ao povo de Cabinda desde 1975, altura em que, com a cumplicidade activa de Portugal, invadiu e ocupou Cabinda.

 Na impossibilidade de convencer os cabindas pela força dos argumentos, o regime comunista do MPLA impôs uma integração forçada pela via militar e pela violência política. Do mesmo modo, não compreendo porque é que o regime e vários partidos políticos de Angola, negando aos cabindas o direito à autodeterminação, propõem, no entanto, uma autonomia para a região. Se eles negam peremptoriamente todas as razões históricas, jurídicas e geográficas defendidas pelos cabindas para sustentar a tese da independência, aonde vão eles buscar as razões para sustentar a tese autonomista? Noutros termos, porquê que Cabinda teria então um estatuto político-administrativo especial no contexto das demais províncias de Angola? Estamos diante duma contradição em termos de princípios identitários e constitucionais. Portanto,  este é um assunto que deve ser ainda aprofundado pelos seus proponentes e pelos próprios cabindas; estes, naturalmente, para não caírem na cilada de engolir o engodo sem apelo nem agravo.

 Daqui se pode depreender que quando se fala do “conflito de Cabinda”, entenda-se, em primeiro lugar, a agressão política e militar do regime do MPLA contra o povo de Cabinda e, em segundo lugar, a vontade dos cabindas de existirem como um Povo adulto e emancipado, impondo para isto ao regime de Angola uma resistência política, militar e cultural ao longo destes anos de angolanização forçada. Neste sentido, a FLEC é apenas um símbolo desta resistência. Reconhecendo-lhe embora uma importância histórica, ela não esgota em si os anseios de liberdade de todo o povo de Cabinda. O MPLA pensa erradamente que acabando com a guerrilha, resolve-se o problema. O próprio Presidente José Eduardo dos Santos afirmou no ano passado que Cabinda não tinha merecido a devida atenção durante os últimos anos, mas que, acabada a guerra em Angola, o governo estava apostada em melhorar as condições de vida dos cabindas, pois, é aí, segundo ele, onde assenta a base das suas reivindicações. Esta afirmação foi oportunamente classificada por mim de “erro grave de apreciação política”, pois, quem pensa que enchendo os estômagos, apaga a sede da liberdade dum povo está enganado. É verdade que o povo quer pão, mas pão com dignidade. Os negros sul-africanos, durante a regência do apartheid, já tinham um nível de vida aceitável e bem melhor em relação a outros países africanos, mas nunca abdicaram da sua sede de liberdade e da luta contra a discriminação racial. Podem ser resolvidos os múltiplos problemas sociais das populações de Cabinda, mas os gritos de liberdade estarão sempre latentes e em qualquer altura poderão explodir, pois, nenhum povo consciente aceita trocar a sua dignidade por um prato de lentilhas. Quero com isto dizer que não são as medidas paliativas que vão resolver o conflito. É preciso coragem política para buscar as soluções mais profundas e duradoiras e para isto é preciso ir ao encontro do problema fundamental.

 

 2. “Desmonopolizar” e “despolitizar” o problema de Cabinda.

 Durante estes longos anos de conflito político-militar, o problema de Cabinda tem sido excessivamente politizado, tornando-se quase monopólio exclusivo das lideranças políticas quer do governo angolano quer da flec. O problema de Cabinda ficou refém da bipolarização política MPLA-FLEC. A sociedade civil e as vozes independentes foram votadas ao ostracismo e à subalternização. Passados 28 anos de conflito, não obstante à propaganda política oficial, a solução continua adiada. E a razão é muito simples: enquanto o problema de Cabinda continuar refém da política e monopólio dos políticos, o impasse vai continuar ainda por mais tempo. O problema de Cabinda não é só político ou económico, mas, em primeiro lugar, é um problema humano, um problema moral que afecta directa ou indirectamente a vida de milhares de pessoas; é um problema que tem a ver com todo o imaginário colectivo dum povo, onde assentam as suas lídimas esperanças e legítimas aspirações. Enquanto os senhores políticos se entretêm maquiavelicamente com o desenrolar do conflito, ostentando despudoradamente as suas vitórias no teatro da guerra, o povo sofre, geme e morre. A desonestidade, a mentira, a incoerência e o amor-próprio são os atributos ontológicos dos detentores do poder. Enfeudados na ilusão do poder sempiterno, pouco se importam da desventura dos povos que dizem governar. Diante desta realidade, é minha profunda convicção, de que não podemos continuar impávidos à espera do advento de políticos libertadores. Não acredito sinceramente em libertadores, pois, estes, normalmente como no-lo demonstra a história, acabam por ser os nossos próprios ditadores. Neste sentido, Paulo Freire, na sua “Pedagogia do Oprimido”, afirma que a libertação verdadeira parte dum movimento de conscientização onde os próprios oprimidos assumem a sua vontade de liberdade e a transformam em praxe revolucionária. Assim, pretendemos que a sociedade civil, a principal vítima do conflito, se organize e se assuma como uma força de pressão, forjando para tal iniciativas cívicas pacíficas e construtivas tendentes a criar um ambiente de desanuviamento propício para um diálogo abrangente e transparente.

3. As falcatruas do regime.

 O últimos acontecimentos no Enclave, sobretudo a recente ofensiva militar, trouxe à tona os verdadeiros intentos do regime de José Eduardo dos Santos em relação a Cabinda e aos cabindas. Neste momento, qualquer observador atento pode chegar facilmente às seguintes conclusões:

 

1º O presidente Dos Santos acaba de demonstrar que nunca teve intenção alguma de procurar uma solução pacífica do problema de Cabinda; todas as suas promessas são mero exercício retórico para embalar os incautos.

2º Mostra um total desdém e desrespeito pelo povo cabinda, cujos reflexos claros se podem ver no relatório sobre os direitos humanos em Cabinda, publicado em Dezembro último em Luanda e em Cabinda; por conseguinte, está claro que este homem nunca foi amigo dos cabindas;

3ª Está disposto a levar as suas atrocidades até às últimas consequências para salvaguardar os seus interesses petrolíferos na região; basta ver que o campo petrolífero do Malongo absorve uma grande atenção do regime em termos de segurança. Por isso, estão aí infiltrados os apaniguados do SINFO que vigiam atentamente as movimentações dos empregados naturais de Cabinda;

4º Manifesta claramente uma atitude colonialista, isto é, nunca lhe preocupou a sorte das populações locais, votadas à miséria e ao abandono durante 28 anos, mas sempre esteve empenhadíssimo na exploração das suas riquezas;

5º Os contínuos actos de terror perpetrados em Cabinda indiciam crimes contra a humanidade, algo extremamente desabonatório para um Estado em pleno consulado como membro não permanente do Conselho de Segurança das Nações Unidas.

Conclusão

Em vista de tudo quanto dissemos, no intuito de interpretar os verdadeiros sentimentos da sociedade civil de Cabinda, aproveitamos o ensejo para levar à opinião pública portuguesa e internacional  este apelo urgente: FAÇAM TUDO, MAS ABSOLUTAMENTE TUDO, PARA SE ACABAR COM A CHACINA EM CABINDA E PARA SE DEVOLVER A DIGNIDADE AO SEU POVO.

Parafraseando um poeta cabo-verdiano, termino com estas palavras: MORREMOS E RESSUSCITAMOS TODOS OS DIAS PARA O DESESPERO DAQUELES QUE NOS IMPEDEM DE CAMINHAR.

 


 

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